Túnez, exotismo por pocos euros

By ana

Playa de MonastirMuy cerca de Europa, entre el azul del Mediterráneo y la arena del desierto, se encuentra Túnez, un país barato, seguro y fascinante. Ahora que falta poco para que el verano traiga de nuevo vuelos desde Villanubla hacia ese país africano, es un buen momento para conocerlo. Su costa es lo más conocido, pero hay mucho más. Ven y verás.

Aunque mayoritariamente musulmán, la libertad religiosa y la igualdad de derechos para hombres y mujeres desde hace décadas, hacen de Túnez el más abierto de todos los países árabes. Casi toda la población habla además francés, herencia de su pasado colonial. Entenderse no supone ningún problema. Los tunecinos son especialmente amables y enseguida acogen al viajero.

Su moneda es el dinar tunecino (DT), que tiene un valor aproximado de medio euro. Cada dinar se divide en 1000 milimes, y sus monedas, verdaderamente preciosas, son de las que aún pesan en la cartera. El cambio oficial se encuentra en casi todas partes. Eso sí, es importante conservar los resguardos de cambio. Como siempre, los locales más baratos son aquellos fuera de los circuitos turísticos. Y en las compras está siempre presente el regateo.

La comida es excelente. Especiada, aromática, y de buena calidad, aún en los lugares más modestos. Lo único que encarece el presupuesto son las bebidas alcohólicas, pero un delicioso té a la menta y unos cuantos zumos de naranja fresca harán olvidar la mayoría de las tentaciones.

Casi todos los hoteles turísticos se encuentran a pie de playa, aunque suelen estar más concurridas las piscinas, por lo que tendrás toda la arena que quieras para ti solito. Los tunecinos rara vez toman el sol, pero nadie se extrañará de tu bikini más atrevido.

La forma más barata de viajar a Túnez es contratar en una agencia de viajes un paquete que incluya transporte y alojamiento. Aunque pueda sonar raro, sale mucho más caro buscar el vuelo y el hotel por separado. Lo habitual es que el paquete incluya régimen de media pensión en el hotel, y los traslados de entrada y salida desde el aeropuerto. En verano suele haber mayor frecuencia de vuelos, al sumarse los chárter a los regulares, pero es en los meses de primavera y otoño cuando se encuentran los mejores precios.

En muchos lugares del país se celebran mercados semanales que te encantarán. Merece la pena acercarse. Los precios son mejores que en las tiendas de las medinas, y conocerás el verdadero Túnez. Pregunta en el hotel por el más cercano. Y si eres capaz de abandonar por un día la toalla, no perdones una escapada a otras ciudades. Tanto si prefieres una excursión organizada, como si te atreves con el transporte público -sus ferrocarriles son puntuales y cómodos- o alquilas un vehículo, aquí tienes unas pinceladas para que elijas.

Túnez es la capital diplomática, política, administrativa, cultural y comercial del país. Situada al fondo del Golfo que lleva su nombre, es una gran ciudad llena de contrastes, donde coexisten dos mundos completamente opuestos: la medina, pintoresca y tradicional y la ciudad moderna, con amplias avenidas, grandes edificios, centros comerciales y jardines. Las mejores compras, en su enorme medina. El Museo del Bardo está considerado el mejor del mundo en mosaicos.

A una media hora en tren de cercanías, una visita de cuento: Sidi Boud Said se destaca por sus casitas blancas, con ventanas, balcones y rejas forjadas pintadas en color azul. Imprescindible un té en el mítico Café de las Esteras. Para comprar, sus famosas jaulas.

Cartago. ¿Quién no ha oído hablar de Aníbal y de esta ciudad que se atrevió a desafiar el inmenso poderío de Roma? Hoy en día, sus ruinas se extienden bajo el sol, entre árboles y una vegetación salvaje.

A media hora de la Capital se extiende el Golfo de Hammamet. Aquí, el clima suave ha formado un inmenso jardín donde viñeros y  rosas se codean con jazmines, naranjos y limoneros que se inclinan bajo el peso de sus frutas.

Hammamet es un precioso pueblecito turístico. Probablemente el más célebre y, con certeza, el más especial del país. Winston Churchill, Oscar Wilde y Frank Lloyd Wright, entre otros, lo elegían para sus vacaciones. Tranquilo, tiene el mar más turquesa de todo el Mediterráneo. Es delicioso tomar un té con piñones en el Café Sidi Bou Hdid, con las mejores vistas al atardecer, contemplando las barquitas de pescadores en la playa. A pocos kilómetros se extiende la zona de hoteles, sobre una gran playa de arena blanca. Yashmine Hammamet, que significa jazmín, tiene un nuevo puerto deportivo y grandes hoteles blancos. Los mejores, sin duda, Le Royal Hammamet y Lalla Baya.

Muy cerca, Nabeul. Capital de la artesanía, y famosa por sus naranjas, no hay que perderse su mercado de los viernes. Lo mejor es madrugar para coger un autobús -frecuentes desde Hammamet- y mezclarse con sus ciudadanos.

Un poco más al sur se encuentran otros dos importantes centros turísticos: Port El Kantaoui y Monastir.

Port El Kantaoui es un nuevo centro turístico. Aunque un poco impersonal, quizá demasiado occidentalizado, cuenta con campo de golf y resulta perfecto si te gusta la navegación de recreo. Su puerto, perfectamente equipado, acoge a más de 300 yates.

Cerca, Monastir, donde se localiza uno de los principales aeropuertos. Es un pueblo tranquilo. Aparte de su medina, no tiene demasiado que ver, pero es perfecto si tu vuelo aterriza aquí -en vez de en Túnez-, porque no perderás tiempo en desplazamientos.

Sousse cuenta con una enorme medina en cuesta, rodeada de murallas. Ciudad marítima estratégica a lo largo de los siglos, hoy en día es una ciudad universitaria, además de un importante puerto comercial y pesquero.

Cincuenta kilómetros hacia el interior, Kairouan es la capital espiritual, con su gran mezquita. Si no se lleva pantalón largo, a la entrada prestan al visitante una tela para cubrirse. Aquí el ritmo es más pausado que en la costa, en sus calles terrosas se encuentra verdadera paz.

El Jem, visita obligada, es un impresionante teatro romano en medio de la nada. Ocupa el séptimo rango mundial después del de Roma, Capue, Milano, Autum, Verona y Cartago. De forma elíptica, tiene 36 m. de altura y sus dimensiones son de 148 m. por 122 m.; la arena mide 65 m. por 39 m. A pesar del tiempo, se conserva imponente por el tipo de material utilizado para su construcción: arenisca de la zona de Mahdia, una piedra resistente y fácil de tallar.

Mahdia es una lengua de casitas blancas sobre el mar. Menos turística que las anteriores, ya comienza a ver cómo sus playas se llenan de hoteles de lujo. Callejeando desde la plaza se llega hasta el faro, rodeado de un precioso cementerio de hierba y arena cuajado de pequeñas lápidas. Justo al lado, sorprenden las ruinas de un antiguo puerto romano, al lado del castillo español.

Más al sur, el paisaje se va haciendo desértico y cautivador. Se abre una gran extensión de dunas gigantes, un horizonte plano de arena, palmeras y camellos. Es el Gran Sur. Los pueblos bereberes, las viviendas trogloditas de Matmata, y los paisajes espaciales en las cercanías de Tozeur, escenario del rodaje de ‘La Guerra de Las Galaxias y del ‘Paciente Ingles’. Pero también los inmensos oasis, con sus cientos de miles de palmeras y su murmullo de agua formando pequeñas cascadas. Todo un mundo de exotismo, que merece un viaje enterito. En diciembre se celebra en Douz, la puerta del desierto, el Festival del Sahara.

Por último, Djerba: isla y península a la vez, está unida al continente por una antiquísima calzada romana. Djerba cautiva nada más llegar. Con su silencio profundo, con sus incontables palmeras y olivos, es un verdadero vergel donde crecen higueras, granados, algarrobos, manzanos, melocotoneros… La arena es fina y blanca. El mar, cristalino y templado… El propio Ulises se enamoró de este jardín feliz colmado de palmeras, situado junto a la costa oriental de Túnez.

Más información de Túnez en la web oficial de Turismo del país.

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2 comentarios para “Túnez, exotismo por pocos euros”

  1. KaiDohMaru Dice:

    Voy a Túnez de viaje de fin de carrera, lo describes de una forma muy agradable, no me llamaba mucho la atención en un principio y has conseguido que me interese. Gracias.

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