Vuelos de bajo coste

By ana

Viñeta de Forges

En los últimos años, los llamados “vuelos de bajo coste” han revolucionado el mundo de los viajes. Hoy es posible viajar a Londres o a Milán por poco más que lo que cuesta un trayecto en transporte urbano. Compañías como Ryanair o Lagunair, que vuelan desde Villanubla, son algunas de ellas.

¿Cómo es posible? Mientras Iberia o Air France se quejan de competencia desleal, compañías como Air Madrid o Ryanair argumentan que lo único bajo es el precio que ofrecen al cliente. Sus costes, precisan, son prácticamente los mismos que afectan a las líneas aéreas tradicionales. Ni tanto ni tan calvo. Sigue leyendo y entérate de las claves del bajo coste.

Contar con el personal imprescindible, disminuir los gastos en la emisión de billetes o en intermediarios, cobrar por los servicios a bordo y reducir el espacio entre asientos para rentabilizar al máximo cada vuelo son los secretos de las aerolíneas low cost.

Además, utilizan una flota homogénea con un solo modelo de avión. Esto permite obtener mejores condiciones en la compra de un mayor número de aparatos del mismo tipo, y abarata los gastos de entrenamiento de las tripulaciones. La totalidad de las reservas se efectúa a través de Internet o vía telefónica, lo que conlleva la posibilidad de centralizar todo su personal en un punto y evita costes administrativos.

Además de disfrutar de un bajo precio, la reducción de tarifas viene acompañada de la ruptura de ciertos esquemas. Se puede sacar un billete de ida o de vuelta sólo sin penalizar al cliente en el precio, o sin tener que pasar un mínimo de noches en destino. Y todo ello conservando la misma puntualidad y seguridad que las grandes compañías.

Para ofrecer estas ventajas competitivas, han sabido encuadrarse en el uso de líneas más rentables y conocer las necesidades de los clientes para ese segmento. No operan en trayectos intercontinentales, orientando su oferta a trayectos de pocas horas, en los que los usuarios no echan de menos los extras.

Ejemplo de las ventajas que ofrece viajar con estos operadores, tenemos vuelos Valladolid-Londres por 1,99 €. O volar gratis a Bruselas a cambio de pagar sólo las tasas del aeropuerto. Y ofertas tan increíbles como las de Ryanair, que llegó incluso a ofrecer un millón de billetes gratis.

Lo que pudiera parecer una diferencia de prestaciones abismal, sin embargo, se reduce a pasos agigantados. En poco tiempo, las aerolíneas clásicas han dejado de brindar servicios gratuitos a bordo, y se esmeran en ofrecer al cliente menús a precios prohibitivos.

Al tiempo, el interior de las cabinas se parece cada vez más en incomodidad. Todo, en la carrera por la rentabilidad. Otro capítulo conflictivo es el de los suplementos por carburante. Las constantes subidas del petróleo implican, según las empresas, la necesidad de aplicar suplementos de última hora en todos los vuelos. Aquí también ganan las compañías de bajo coste, que los evitan con una buena planificación de compra a largo plazo.

¿Todo ventajas? ¿Qué es, entonces, lo que distingue a las compañías tradicionales? Posibilidad de efectuar vuelos trasatlánticos, la mejora de los espacios en primera clase, y mayores garantías en caso de cancelación o retraso.

Mientras continúa la competición imparable por conseguir clientes, la única conclusión que se nos ocurre es que volar, cuanto más mejor. Y, si puede ser, a bajo precio.

Además de los enlaces que aparecen en este blog de compañías de bajo coste, hay otras muchas. Para saber cuáles vuelan desde cada lugar, dos webs interesantes: Café y tren recoge todas las compañías europeas, y Chollovuelos las clasifica por origen y destino.

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