Dicen que para conocer de verdad a un hombre hay que conocer a sus enemigos. El presidente de la aerolínea Ryanair, Michael O’Leary, cuenta entre éstos al mismísimo presidente de la República de Francia, Nicholas Sarkozy, o al del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
En una de sus últimas campañas publicitarias en prensa, Ryanair presentaba una fotografía de Sarkozy y su nueva esposa, Carla Bruni, con un bocadillo de diálogo que dice: ‘Con Ryanair, toda mi familia puede venir a mi boda’.
La utilización de la imagen de políticos de forma provocativa es ya una costumbre de O’Leary, que anteriormente había lanzado campañas con el presidente del Gobierno español o los ex primeros ministros de Polonia Jaroslaw Kaczynski y de Suecia Göran Persson.
Se le ha visto vestido de vikingo, de torero o de luchador de sumo. Pero las excentricidades del presidente de Ryanair tienen detrás algo más que una locura más o menos polémica: una visión comercial fuera de lo común valorada en un millón de euros.
La filosofía de O’Leary
Las claves del éxito de la compañía fueron las tarifas muy baratas, la seguridad y la puntualidad, según el propio O’Leary, cuya actitud frente a las grandes compañías tradicionales ha sido siempre muy crítica e incluso agresiva. O’Leary explicaba que hace tiempo solamente podía volar la gente rica a consecuencia de los desorbitados precios de los billetes de avión, y que su compañía había demostrado que por 20 o 30 euros se podía viajar a cualquier parte de Europa.
En consecuencia, calificaba los precios de las compañías tradicionales como una estafa. También lanzó sus quejas contra la Asociación de Transportes Aéreos Internacionales (IATA, International Air Transport Association), a la que su compañía no se afilió porque O’Leary consideraba que este organismo era totalmente inoperante.
Uno de los puntos más sorprendentes de la filosofía de O’Leary es la idea de que en menos de diez años los vuelos serán gratis. En su opinión, el precio del billete es lo de menos a la hora de financiar una aerolínea.
En una entrevista que publicó el semanario alemán ‘Die Zeit’, apuntaba que a la larga éstas se financiarán a través del incremento de los ingresos de los hoteles, los alquileres de coches, las tiendas de los aeropuertos, ‘y los propios aeropuertos, que están encantados de que volemos a ellos. Nuestros competidores subirán los precios porque todos pierden dinero. Nosotros los bajaremos’, añadió O’Leary.
Ryanair prevé que la implantación de juegos de azar llegue a duplicar, e incluso triplicar, sus beneficios. Actualmente, servicios como el alquiler de coches, las reservas de hotel, los seguros de viaje y las ventas en los vuelos representan el 16% de sus beneficios anuales de casi 300 millones de euros.
De hecho, Ryanair ya dio gratuitamente un cuarto de sus asientos el año pasado y, según su presidente, esta cifra podría ascender al 50% o el 100% dependiendo del éxito de este sistema.
El presidente de la aerolínea irlandesa también pronostica que compañías alemanas de vuelos económicos como Air Berlin, HLX y dba desaparecerán del mercado y consideró que en los próximos dos años ‘habrá grandes turbulencias en el sector’. Según O’Leary, en los próximos cinco habrá en Europa sólo cuatro grandes aerolíneas, ‘la familia de Lufthansa, la de Air France, la de British Airways y Ryanair’.
Aunque muchos lo dudaban, ya tuvo razón cuando pensó que las instituciones públicas de determinadas ciudades estarían dispuestas a subvencionar la llegada de visitantes por la cantidad de ingresos que éstos generaban.
Verlo desembarcar de sus aviones es siempre un espectáculo: disfrazado o vestido con la camiseta del equipo de fútbol local; desplegando todo un abanico de muecas y poses… Todo es poco para hacer publicidad de su compañía aérea, que se ha convertido en la primera compañía aérea europea de bajo coste. Michael O’Leary lo tiene claro: lo importante es que se hable de su empresa, aunque sea mal.
El empresario negocia con todos los aeropuertos de Europa dispuestos a rebajar sus tarifas para acoger a sus aviones, y España no es una excepción. Alicante, Almería, Girona, Granada, Fuerteventura, Málaga, Santander, Valladolid y Palma conforman la lista de ‘ciudades Ryanair’ que aumenta cada mes en nuestro país. Y mientras esta lista crece, también lo hace la de excentricidades de un personaje que va camino de convertirse en leyenda.
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